Gonzalo Montoya está sentado en un sofá en el living de un departamento del centro de Santiago. Viste jeans y una polera azul oscura de manga corta, que deja a la vista las marcas de quemaduras de cigarrillos en sus brazos, las que no se han borrado a pesar de que han transcurrido cinco meses desde que fue torturado por un grupo del Tren de Aragua, que lo mantuvo secuestrado durante más de 50 horas.
Está más delgado. Cuenta que en el último tiempo ha bajado más de diez kilos, y que la terapia psiquiátrica que sigue para intentar paliar los efectos postraumáticos le desordenó las horas de sueño.
Estuvo secuestrado entre el 26 y el 29 de junio, y sus captores además de propinarle golpizas y realizar sobre él simulacros de fusilamiento, lo grabaron amarrado con cinta adhesiva junto a un cartel escrito a mano que lo acusaba de formar parte de una red de pedófilos. Los medios de comunicación difundieron esa imagen sin censurar ningún dato ni chequear antecedentes.
“Con una pistola en la cabeza, golpeado permanentemente y con amenazas de dañar a mis hijos y a mi familia, uno hace y dice lo que le piden”, responde Montoya cuando le preguntamos por las llamadas que hizo durante su secuestro, donde le dijo a sus familiares que sus captores tenían fotografías de él manteniendo sexo con menores de edad.
“Quiero dejar en claro que no estaba ni estoy metido en ningún acto ni negocio ilícito, no conocía a mis secuestradores, ni muchos menos pensaba que me podía pasar algo así”, asegura el exalcalde.
Buena parte de la conversación que sostiene con Reportea gira sobre los reportajes que se han hecho sobre él. Se lo ha acusado de vínculos turbios con bandas narco y de una supuesta doble vida que incluiría sexo con menores de edad. Todo, sin exhibir ninguna prueba. Montoya hoy en día desconfía profundamente de los periodistas.
El secuestro del exalcalde ocurrió justo cuando las denuncias por ese tipo de delito se dispararon en Chile. Según cifras de la fiscalía, en 2024 hubo 868 y durante el primer semestre de 2025, otras 341. En el caso de Montoya, sus captores pidieron $50 millones por su liberación. Él dice que solo se pagaron cerca de $7 millones a través de distintas vías.
Según los antecedentes que maneja, su secuestro no tuvo un móvil político. Dice que cuando sus secuestradores se dieron cuenta de que era un personaje público, apuraron su liberación, aunque hubo un debate entre ellos: “Un grupo me quería liberar rápido, otro me quería matar, otro me quería cortar los dedos y otros querían cobrar $150.000.000”.
Hasta ahora la investigación del Ministerio Público ha capturado a cinco de los secuestradores, en Chile y en el extranjero. Se determinó que todos formaban parte de “Los Mapaches”, un brazo del Tren de Aragua.
Para esta entrevista contactamos a Montoya en los días posteriores a su liberación, pero recién cinco meses después el exalcalde de Macul accedió a reuniones presenciales y a responder preguntas por escrito.
Mantiene el relato que le entregó a la fiscalía en julio pasado, cuando declaró como víctima en la causa penal: conoció a una mujer de nacionalidad venezolana a través de la aplicación de citas Glambu, conversaron durante varios días y acordaron juntarse la noche del jueves 26 de junio. El plan era irse de fiesta, ellos dos y una pareja que ella conocía. Él llegó a buscarlos a la intersección de las calles Lord Cochrane y Eleuterio Ramírez, en el centro de Santiago. Entonces comenzó su pesadilla.
– ¿Qué pasó la noche del jueves 26 de junio?
A través de una conocida aplicación de citas llevaba conversando cerca de una semana con una persona de sexo femenino. Al poco tiempo de conversar me pide que nos reunamos el día jueves por la noche, y que pasara a buscar antes a un par de personas con el fin de hacer algo entretenido. En ningún momento pensé que se trataba de una acción mal intencionada, más bien pensé que la idea era tener una especie de convivencia con más personas para entrar en confianza, situación que no me pareció para nada extraña, más bien a mí también me agradó ya que al haber más personas podía darse un espacio más distendido.
– ¿Usted la conocía a ella desde antes o la conoció ese mismo día?
No la conocía ni tampoco la llegué a conocer ya que fui interceptado antes. Cuando llegué al lugar primero divisé a una mujer sola, posteriormente se subieron dos sujetos al auto. Se demoraron en subir y me llamó mucho la atención eso.
– ¿Cuándo se dio cuenta de que estaba secuestrado?
Una vez que suben al auto me doy cuenta que el hombre tenía una pistola con la cual me apunta y me dice que esté tranquilo, al mismo momento se sube en el asiento delantero otra persona y me quita el celular. Me dicen que comience a conducir, que no haga nada estúpido y que sólo conduzca En ese momento pensé que solo me querían robar el auto y mis pertenencias, pero al momento en que se ponen a hablar con una tercera persona que iba en otro vehículo diciendo que me iban a cambiar de auto, me percaté que la situación iba a mayores. Me di cuenta que estaba secuestrado con certeza cuando llego a la casa donde me tuvieron retenido y me amarraron.
– ¿Nos puede relatar qué ocurrió de ahí en adelante? Los detalles son importantes porque al principio se dijo en la prensa que usted podría haber estado involucrado en algún tipo de negocio ilícito
Una vez que me amarraron, comenzaron a extorsionarme. Primero con matarme si no les daba dinero y posteriormente a través de videollamadas con otras personas, también de nacionalidad venezolana, que aseguraban tener videos míos en fiestas con jóvenes de nacionalidad extranjera, algunas de ellas incluso menores de edad.
Finalmente los convenzo de entregarles dinero y especies de valor que tenía en mi casa con el fin que me liberaran esa misma noche, pero la situación siguió, pidiendo el viernes en la mañana a mi hermana a quien contacto, US$50.000 para mi liberación. Ante la situación, mi hermana acude a la PDI y ahí comienza el proceso de negociación que yo desconocía hasta ese momento, manteniéndome mis captores hasta el día domingo de madrugada que fue cuando me liberaron.

– Se dijo que usted se iba a juntar con una trabajadora sexual, y que podía tener vínculos con negocios turbios
No es así. Quiero dejar en claro que no estaba ni estoy metido en ningún acto ni negocio ilícito, no conocía a mis secuestradores, ni muchos menos pensaba que me podía pasar algo así.
Llevaba separado de mi esposa un tiempo importante y solamente buscaba pasar un rato agradable como cualquier persona adulta que probablemente está pasando por ello, por lo que lamento profundamente se haya concentrado la opinión pública en mi vida privada más que en la situación de víctima en la que me encuentro, provocando, con muchas falsedades o medias verdades, daño a personas de mi círculo cercano que es muy difícil de superar.
– Se habló sobre la existencia de videos donde usted aparecía teniendo relaciones con menores de edad
Esa fue una de las tantas acciones que me hicieron decir con el objetivo de extorsionar a mi familia y a todos quienes contactaron. Los videos no existen ya que nunca he cometido tal acción, tampoco la supuesta doble vida que llevaba. Tal como expliqué, me encontraba ya hace un tiempo separado. Quiero aclarar además que me obligaron a decir, entre otras cosas, que era parte de una red y que me tenían grabado. Cambiaron varias veces mi nombre y me dijeron que tenía otros contactos de la supuesta red y que me iban a matar si no los revelaba. Toda situación ahí expuesta fue bajo amenaza real de muerte y momentos de alta tensión que me tocó vivir por lo que solo decía lo que mis secuestradores me pedían que dijera. Quiero ser enfático en que nunca me inmiscuiría con este tipo de bandas de crimen organizado.
De hecho en 2017 fui amenazado por una banda de narcotraficantes mientras era alcalde de Macul. Les quité las casas que usaban y los denuncié públicamente. En esa época estuve con protección policial y tuve que instalar un botón en mi oficina para resguardarme
– Lo tuvieron secuestrado en una casa en la comuna de Renca
Sufrí vejámenes como falsos disparos, golpes con el arma en la cabeza, quemaduras, amenazas de corte de dedo y de oreja, patadas tanto en mi estómago como en mi cara, situación que me llevó a perder la conciencia en un par de oportunidades. Tampoco me dejaban orinar, comer, ni tomar agua, situación que generó mucha confusión.
Entre las cosas que me hacían decir, también estaba que yo había salido con la hija de un narco colombiano y que él era la persona que estaba detrás de todo esto, entre muchas otras barbaridades que supuestamente yo había hecho. Con una pistola en la cabeza, golpeado permanentemente y con amenazas de dañar a mis hijos y a mi familia, uno hace y dice lo que le piden.
– ¿Cómo era el lugar donde lo retuvieron?
Era una casa en estado muy deplorable con paredes azules, muebles antiguos, con muy mal olor. No tenía ventanas y solo tenía una puerta de acceso. Parecía una especie de búnker ya que en una o dos veces que pude tocar sus muros, eran de concreto. La verdad pensé que si gritaba o hacía algo no iba a lograr nada tanto por la ubicación del lugar como por su estructura.
En un minuto cuando mis captores salen alrededor de 10 a 15 minutos, intento escapar, pero justo en el momento exacto que me estaba desamarrando, ellos ingresan y me golpean de manera agresiva y violenta y es ahí cuando proceden a amarrarme con huincha de plástico por todo mi cuerpo, prácticamente inmovilizándome.
– ¿Cuántas personas logró contabilizar usted como participantes del secuestro? ¿Eran jóvenes? ¿Mayores? ¿Cuántas mujeres, cuántos hombres?
Directamente deben haber participado seis a ocho personas, en su mayoría jóvenes venezolanos y dos chilenos que eran quienes tenían la casa. Ellos fueron quienes me dieron un trato más humano, pues aseguraban estar siendo extorsionados por la banda. Debo haber hablado con tres o cuatro personas más por videollamada. Además, los secuestradores me mostraban a sus amigos cada cierto rato por videollamadas, ahí sí escuché voces de varias mujeres, pero supongo que eran amigas o parejas de quienes estaban participando directamente del secuestro.
– ¿Sabe usted con cuántas personas se contactaron los secuestradores para solicitarles dinero por su rescate? Según hemos podido averiguar, les enviaron mensajes a algunos alcaldes
Se contactaron con bastante gente. De esto me enteré después ya que ellos tenían mi teléfono desbloqueado (me obligaron a hacerlo) y pedían por mi rescate a quien me hablaba o incluso lo hacían de manera directa a mis contactos. En ello fueron contactados ex colegas alcaldes, familiares, amigos y vecinos. Desconozco el número real, debe haber más de un centenar, asumo que eso está dentro de la investigación.
– Una de las secuestradoras fue a su departamento a buscar dinero en efectivo ¿Cómo se explican los casi US$5.000 que mantenía en efectivo en su casa? Es importante la pregunta porque se ha especulado respecto del origen de ese dinero
Fui alcalde durante ocho años, por lo que tenía algunos ahorros. Esos dineros, que correspondían a US$4.600, estaban destinados a un negocio que estaba comenzando, de importación de algunos productos y que precisamente iban a ser depositados en la cuenta de la empresa que estaba formando por esos días. No existe nada ilegal ni irregular en su procedencia.
– ¿Cuánto dinero se pagó finalmente a los secuestradores? ¿Fue ese el motivo por el que lo liberaron?
Aparte de los US$4.600, más lo que me robaron en el acto y algunas especies de valor que sustrajeron de mi departamento, se pagó $1.400.000. Estos fueron depositados a diversas cuentas de diversos bancos. Yo pienso que el motivo por el que me liberaron era por mi situación de personaje público y porque me estaba convirtiendo en un problema para ellos, por eso se alcanzó a pagar sólo esa suma pese a que lo pactado por mi liberación tengo entendido era un monto mayor.

– Según nos han comentado personas que conocen de la investigación, hubo pagos realizados en bitcoin, o al menos los secuestradores solicitaban depósitos por esa vía ¿Es así?
Tengo entendido que hubo solicitud de pagos en bitcoin, pero que no se realizó ninguno por esa vía. La expertise de la PDI y de las autoridades a cargo de mi liberación, junto con mi familia y amigos que negociaron, hicieron que me liberaran sin realizar estos pagos.
– ¿Por qué razón los secuestradores decidieron liberarlo?
Presumo que fue, tal como respondí anteriormente, porque me estaba convirtiendo en un problema para ellos. Además, tengo entendido que a esa hora la noticia ya se había filtrado a la prensa, por lo que el actuar de los secuestradores se volvió dubitativo y errático, por un lado, un grupo me quería liberar rápido, otro me quería matar, otro me quería cortar los dedos y otros querían cobrar $150.000.000.
– Entendemos que usted sufrió vejámenes por parte de la banda que lo secuestró ¿Qué nos puede decir respecto de esos hechos? Sabemos que es una pregunta difícil
Es una pregunta bastante difícil pues efectivamente te revictimiza. Yo no entendía mucho el significado real de la revictimización, pero es algo muy complejo de manejar. Hoy puedo hablar y contar esto debido a un exhaustivo tratamiento psicológico y psiquiátrico que me ha permitido ir superando día a día el trauma, pero ya es difícil recordar con detalles todas las torturas y vejámenes vividos. Los más duros fueron que me ahorcaron con una bufanda y me pusieron el arma en la boca percutando falsos disparos, golpes de patada y puño, quemaduras de cigarrillos, imposibilidad de orinar y de tomar agua, entre otras situaciones extremas que incluso en un par de ocasiones me hicieron perder la conciencia.
Esto sumado a la tortura psicológica, amenazas, golpes que me propinaban y mentiras que me obligaban a decir, me llevaron a un momento de estrés donde en verdad no pensaba en nada más que en sobrevivir. Uno de los momentos más críticos fue durante el traslado a mi liberación. Me mantuvieron cerca de tres horas en la maleta de un auto hatchback con calefacción y fuertemente amarrado, situación que me llevó al límite de la tolerancia debido a que solamente podía mover mi cabeza para evitar que el aire caliente me llegara directo. Si me movía mucho me golpeaban quienes iban en el asiento trasero. Mi cuerpo estaba completamente acalambrado, tenso e inmovilizado.
– Antes de ocurridos los hechos ¿Usted recibió amenazas o alertas de que podría haber estado en la mira de una banda dedicada a los secuestros?
Nada, nunca sospeché nada. Mi vida estaba buscando equilibrio y nuevos horizontes personales y laborales.
– ¿Cómo evalúa el trabajo realizado por la fiscalía y las policías?
De ellos no tengo nada que decir, sobre todo de la Brigada Antisecuestro de la PDI, que trabaja junto a quienes me han tratado con mucho resguardo y me han brindado todo el apoyo necesario. Por otro lado, la fiscalía ha estado informando a mis familiares directos todos los avances del proceso, aunque no me he enterado mucho debido a que no veo prensa y evito saber más, precisamente por los temas de revictimización, pero he colaborado en todo lo que me han solicitado.
La única crítica que tengo que hacer fue la filtración de una parte de mi declaración a un medio de prensa, el canal de televisión Mega, que luego difundió en su noticiario central, faltando a mi juicio a la ética periodística y vulnerando gravemente mi seguridad, la de mi familia y mi bienestar psicológico. Se suponía que la declaración estaba bajo custodia, principalmente porque al tratarse de una banda de crimen organizado de relevancia y redes internacionales, mi vida podría estar en peligro. Hasta el momento aún contamos con protección de fiscalía tanto mi familia directa como yo.
– Usted es un dirigente político ¿Cree que ese antecedente pudo influir en la decisión de sus captores de secuestrarlo?
No. Lo que sí creo es que esto me favoreció, porque permitió que una parte de la banda, al saber mi condición de dirigente político, evitaran amputarme un dedo o una oreja, o incluso matarme. Recuerdo que hablaban mucho que si no se pagaba, ese sería mi final. En un par de ocasiones trataron de cortarme un dedo de la mano y una oreja, pero en la desesperación, me defendí recibiendo fuertes golpes de parte de ellos. Finalmente entendí que era sólo manipulación psicológica porque si de verdad hubiesen querido amputarme un dedo, una oreja o matarme, lo hubiesen hecho. Hasta la fecha mantengo la marca de las quemaduras que aún no terminan de sanar, pero pienso que, en relación a otros casos conocidos públicamente, posterior a mi secuestro, siento que tuve suerte.
– Considerando su experiencia como dirigente político y como víctima de secuestro extorsivo ¿Qué debiera hacer el Estado para controlar a las bandas que se dedican a estos ilícitos?
Lo primero y fundamental creo yo es poner el foco en los flujos de activos de estas bandas. La organización que tenían, si bien era bastante amateur en cuanto a que se trataban con nombres reales y hablaban varios temas delante de mí, quienes estaban en la parte superior de la organización eran bastante profesionales, ya que sabían cómo obtener los recursos tratando de dejar el menor rastro posible.
Creo que la apertura del secreto bancario y la posibilidad de decomisar los bienes de estos delincuentes desincentivarían este tipo de delitos. Desconozco cuales son las penas efectivas, pero creo que deberíamos avanzar hacia una perpetua calificada. Estos salvajes delincuentes tienen cero respeto a la vida y a las normas sociales.
– ¿Ha recibido apoyo del gobierno?
El gobierno debe avanzar en proveer los recursos y los insumos a las policías y fiscalías para intentar terminar con este fenómeno. Ese es su principal rol. Los programas de protección a víctimas de hechos violentos existen, pero son insuficientes. Yo por suerte tengo el privilegio de acceder a bajo costo al programa de salud mental de mi prestador de salud que me está ayudando a superar lentamente este trauma, pero no todo el mundo tiene ese privilegio. Creo sería muy positivo que los candidatos presidenciales incorporaran un programa especial para víctimas de secuestro extorsivo, y sus familias, mucho más robusto que el existente, ya que no es solo la víctima la que queda con daños severos, sino también todos quienes, directa o indirectamente, participan y que muchas veces no cuentan con ningún tipo de apoyo y respaldo.
Lo único bueno que rescato de lo que me pasó es que se visibilizó un fenómeno que lleva años en Chile y que nunca ha tenido el trato y la visibilización que a mi juicio requiere de las autoridades. Agradezco mucho la preocupación que tuvo el Presidente en no relativizar mi caso y condenarlo enérgica y públicamente, no así el actuar de su ministro de Seguridad y otras autoridades. Creo que más allá del motivo del porqué te secuestran, la preocupación siempre tiene que estar en el bienestar de la víctima y sus familiares y no relativizar nada. Todo lo que conlleva a este tipo de situaciones son siempre motivos de investigación y para eso tenemos que seguir robusteciendo el Estado de Derecho. Lo único que puedo decir es que no le deseo lo que viví absolutamente a nadie.
– Recientes reportajes televisivos han dado cuenta de las denuncias en su contra que ha realizado la actual administración de la Municipalidad de Macul. Lo acusan de desvío de dineros públicos
La actual administración de Macul pretende hacer noticia destruyendo mi gestión para desviar el foco de su actuar altamente cuestionado por la opinión pública y por organismos fiscalizadores del Estado por posibles irregularidades, tales como el eventual mal uso de licencias médicas por parte del alcalde Eduardo Espinoza, del Partido Republicano. Existen prácticas antisindicales, despidos masivos, eventuales mal uso de recursos públicos, posibles malversaciones de fondos y sobresueldos millonarios de algunos directivos, entre muchas otras, situación que ya conocen y que están estudiando nuestros abogados.
Es común que cuando sale un alcalde e ingresa otro se realice este tipo de acusaciones, pero son los organismos judiciales los llamados a tomar estas causas y no realizar juzgamiento previos o imputaciones que no corresponden. Mis abogados están estudiando las denuncias y como siempre lo hemos hecho, colaboraremos en todo lo que se nos solicite.

– También lo acusan de protagonizar fiestas a altas horas de la noche en las oficinas municipales ¿Eso es cierto?
Eso es absolutamente falso, y reto a que lo demuestren con registros irrefutables. Es irrisorio que caigan en este tipo de denuncias sin ningún sustento. Además, varias de éstas han sido realizadas por sospechosos personajes que ocultan su identidad, tanto en esta acusación como las que hicieron durante mi secuestro. Desconozco cuál es el fin de ocultarse, salvo que como saben que mienten, quieran evitar las querellas por injurias y calumnias que mi familia junto a nuestros abogados están preparando.
Yo siempre he ido de frente. Cuando denuncié las eventuales irregularidades del exalcalde, hoy concejal del Partido Republicano, Tito Puyol, lo hice de frente. Cuando denuncié la venta de terrenos de manera irregular lo hice de frente. Cuando denuncié la cesión de bienes municipales a privados lo hice de frente, incluso hoy me encuentro acusado por injurias y calumnias por el ex alcalde Puyol, acción que ya fue desestimada en una primera instancia por los tribunales, por ende, me da vergüenza ajena que existan cobardes personajes que, sabiendo la situación que viví, tengan cero empatía y mientan de esa manera, aprovechándose de un momento en el cual no pude defenderme, y más cuestionable es que medios de comunicación y canales que se supone deberían tener una línea editorial seria, se presten para este tipo de falsedades tendenciosas, más aún a días de una elección presidencial. Espero confiadamente que la justicia hará su trabajo cuando presentemos las querellas, y sancionen a estos nefastos personajes con la mayores penas económicas y penales posibles.
– Existe una investigación vigente donde se indaga su participación en el convenio de la Municipalidad de Macul con la Achifarp. Un informe de Contraloría indica que no existe certeza sobre qué pasó con buena parte de los recursos de Macul y Recoleta que debían llegar a la Universidad de Concepción para desarrollar un medicamento durante la pandemia ¿Qué ocurrió con esos recursos?
Nosotros entregamos $10.000.000 a la Achifarp aprobados por el concejo municipal de Macul de manera, si mal no recuerdo, unánime para producir un medicamento que podía salvar vidas. Esos recursos iban directamente a una prestigiosa universidad como la de Concepción, por lo tanto, difícilmente podríamos saber nosotros que se le podía dar otro uso. Pero lo que sí sabemos es que nuestros recursos contribuyeron al pago inicial que se hizo a la universidad. La sanción que nos decreta Contraloría es por no haber supervisado dichos recursos, pero considero que existe un sesgo enorme de parte del órgano contralor en esto ¿Yo me pregunto cuántas asociaciones rinden o rendían sus gastos a los municipios? ¿Desde cuándo hacen licitaciones públicas las asociaciones? La misma contralora ha participado de charlas en hoteles, ¿Esos hoteles han pasado por un proceso de licitaciones públicas para su adjudicación?
Creo que si no hubiese ocurrido lo de Achifarp y la situación mediática que involucra al exalcalde Jadue, cuya acusación cada día pierde más fuerza, nada de esto hubiese ocurrido. Estoy seguro, pues fui alcalde ocho años y pertenecí a varias asociaciones y ninguna licitaba ni rendía los fondos de la manera que la Contraloría exigió a la Achifarp y que es parte del motivo de esta denuncia e investigación en la que también hemos colaborado y lo seguiremos haciendo con total colaboración y transparencia.
– ¿Qué va a hacer ahora? ¿Seguirá en la política?
Hoy por hoy estoy concentrado en mi recuperación y en mi defensa por las imputaciones que se me han realizado. Quiero agradecer enfática y públicamente a mi familia, amigos cercanos, dirigentes políticos y centenares de vecinos y vecinas que me han entregado su apoyo honesto e incondicional. Todo esto ha sido un bálsamo para estos difíciles momentos.
En cuanto al futuro, seguiré apoyando y colaborando en el lugar en que me toque estar con mis convicciones y experiencia, a todas esas comunidades que día a día me escriben por diversos medios y me expresan la soledad y el abandono que están viviendo por la gestión republicana actual.
