“Quemaba bosques por rabia”: el crudo relato de un pirómano en la zona forestal del Biobío

Un hombre reconoce haber iniciado cientos de incendios forestales en la región del Biobío. Dice que su motivación es la rabia que siente contra la industria forestal, y que él no es el único. Decidió conceder esta entrevista cuando la fiscalía y las policías rastrean la zona centro sur de Chile en busca de los responsables de los mega incendios que dejaron 21 personas fallecidas y miles de familias sin hogar.



Acceder al protagonista de esta historia fue un ejercicio de persistencia y riesgo. Durante más de dos meses el trabajo de recopilación de datos, historias y personajes para explicar la trama de los incendios que hoy se manifiestan en Chile —también en otras partes del mundo— con extrema agresividad, avanzó entre rumores, advertencias y silencios. Al recorrer comunidades rurales de la Región del Biobío, ante preguntas sencillas sobre las causas de los incendios, se respiraba desconfianza. También miedo. Cuando finalmente el hombre indicado aceptó hablar, me citó en un punto aislado, en medio del bosque, lejos de caminos principales. Llegó con un palo en su puño, en actitud abiertamente intimidante. El mensaje era claro: aquí no hay margen para errores. La entrevista se publica resguardando su identidad. No por indulgencia ni complicidad, sino por un principio elemental del periodismo: cuando existe un interés de bien público evidente y un riesgo para quien declara, el resguardo de la fuente no es una concesión, es una obligación ética. Lo que sigue es un testimonio incómodo. No busca justificar delitos ni romantizar la violencia. Expone —en voz de uno de sus protagonistas— una lógica que durante años operó —y en parte sigue operando— en el corazón del conflicto forestal del sur de Chile.

Además, información recogida en el terreno en las últimas horas, indica que podría descartarse que el origen de estos incendios en la Región del Biobío haya sido la persona detenida por el inicio de uno de sus principales focos. Según la información entregada por las policías, el “principal sospechoso” habría declarado que el incendio se habría originado por negligencia y no de manera intencional. La investigación recién se inicia.

El contraste es brutal. Durante años, el fuego fue usado y lo sigue siendo —según este relato— como una forma de venganza, de protesta o de supervivencia en territorios donde el conflicto con la industria forestal se volvió cotidiano. Hoy, ese mismo fuego aparece desligado de cualquier relato de “control” o “límite”: ya no distingue bosques de casas, ni empresas de familias, ni rabia de tragedia. Nada de lo aquí expuesto justifica el daño causado ni el horror vivido en los últimos días. Pero entender cómo se normaliza el incendio como herramienta, resulta clave para saber cómo prevenirlo y combatirlo. Y esta es la intención final de dar a conocer este crudo testimonio. 

Pirómano (le diremos Mario): ¿Andai grabando, loco? ¿Sabís que si me grabái te puedo agarrar a palos aquí mismo? 

GS: No… Venía grabando el camino no más.

Mario: Ya, porque si querís grabarme, primero tenís que pedirme permiso. ¿Qué andai buscando? ¿Qué necesitas? 

GS: No, no te quiero grabar ni cuerpo ni rostro. Solo quiero lo que te comenté por WhatsApp… Que me cuentes tu historia relacionada con los grandes incendios de esta zona. 

Mario: ¿Y qué necesitas saber?

GS: Después de dos meses recorriendo la región, y conociendo muchas personas y ganarme su confianza, varios empezaron a mencionarte como la persona que más incendios ha hecho aquí, y que nunca te pillaron. ¿Lo primero que quería saber es porqué lo hacías? 

Mario: ¿Por qué lo hacía? Lo hacía porque le tengo rabia a las forestales y a sus guardias. Aquí te pillaban en alguno de sus predios y te echaban la camioneta encima. Y así empecé a tener problemas.  No lo hacía por maldad ni por daño, pero sí por rabia. Y por rabia les quemaba los bosques. Pero nunca les quemé donde había una casa. Siempre miraba eso. Nunca le prendí a una casa y hasta el día de hoy nunca prendí fuego donde hubiera casas. No, siempre en lugares lejos de casa, allí donde haya puro bosque, porque la intención mía no era quemar casas, sino quemar los bosques a los de las forestales.

Bosque forestal quemado durante el mega incendio ocurrido en enero de 2026 en la Región del Biobío. Fuente: G. del Sur.

GS: ¿A ti te pagaban por hacer incendios? 

Mario: No, no me pagaban, lo hacía yo por mi propia voluntad. Porque resulta que nos buscaban el boche los guardias en el bosque. Cada vez que nos veían, nos echaban la camioneta encima o nos gritaban, y una vez a mi hermano lo atropellaron en una pierna. Y ahí empezaron las broncas aquí con la forestal. 

GS: ¿De qué viven tú y tu familia? 

Mario: Yo como muchos aquí en la región del Biobío vivimos de la leña. De la siembra, de mis animales. Pero principalmente vivimos de la leña, y por eso mismo nos hacen daño, porque Forestal Arauco no nos está dando leña, la niega, deja que se pudra. Entonces, la verdad de las cosas es que la gente se mete a la mala no más. Así como yo «trabajante» me tiraba a la mala no más. Y tenía problema con sus guardias, y les quemaba. Pero nunca le hice daño a lo que es familiares de casa, no, nunca, siempre le quemaba donde había bosque, donde no hubiera peligro de casa. Ahí le prendía. 

GS: ¿Porque la gente de la zona, sabiendo que tú eras de los que quemaban los bosques, nunca te denunciaron? 

Mario: O sea, porque no era solo yo el que tenía problema con la forestal, sino que todos, porque cuando te agarraban te quitaban los vehículos, te quitaban hasta las carreteras de mano y las rompían. Uno iba a buscar leña delgada, y nos rompían la carreta. Varias veces nos hicieron esa gracia. Ahí yo mismo empecé a buscarles «el boche» a los de la Forestal Arauco… Los busqué, les busqué, por lo mismo: porque tenía rabia con los locos.

GS: ¿Cómo hacías los incendios? 

Mario: … Antiguamente los prendía con fósforos y arrancaba. Pero en esas partes donde no había peligro de casas. Ahí le prendía y agarraba el fuego y estaba a veces por una semana, o dos semanas apagando, pero lo que es (terreno de) forestal no más. Si había casa no. Yo siempre descarté esas cosas, porque la gente de la zona no tiene nada que ver, mi problema es con la Forestal Arauco. 

GS: ¿Y cuál es el problema con Forestal Arauco? 

Mario: ¡Puta!, que nos niegan la leña… ¡Puta! a veces uno saca leña de un fundo particular, también nos atacan y nos quitan las camionetas; nos echan los pacos o prácticamente nos echan los vehículos encima. Ese es el problema que tienen los rotitos de Arauco, los guardias, y eso pone mal a la gente. Por eso, a mí nadie me pagaba, yo solamente lo hacía por buscarle «el boche» y por desquitarme con ellos igual. 

GS: ¿Cuántos incendios llegaste a provocar?

Mario: … no tengo ni la mayor idea (sonríe), pero aquí (en mi zona), más de 1.000 focos (sonríe). 

GS: ¿Y los guardias de Forestal Arauco no sabían que eras tú?

Mario: Sí, sí, porque yo mismo le ayudaba a buscar a las personas, ellos se daban cuenta que era yo. Pero nunca me grabaron o me pillaron. Y la única vez que me detuvieron por un incendio, fue porque estaba limpiando la línea férrea y ahí tuve problemas con ellos. Pero les gané el juicio. Porque no hizo nada de daño, ya que solo se quemó al lado de la línea férrea. Le gané el juicio y de ahí quedaron picados con uno y me siguieron buscando el boche… Pero yo ya en el año 2021 ya paré. Ahí ya me calmé, porque ya igual uno piensa que… por maldad, imagínese, yo lo hacía sabiendo que era contra la Forestal Arauco, pero resulta que había más gente que venía a combatir el fuego y eso pasaba a mayor igual, pues había gente que se quemaba… Nunca pasó eso con lo que yo hacía… Pero hubo un momento, después, con otras personas, que sí pasó… 

Bosque forestal quemado durante el mega incendio ocurrido en enero de 2026 en la Región del Biobío. Fuente: G. del Sur.

GS: Me contaron que una vez tú fuiste a un funeral de un amigo que se quemó y todos te miraban mal. ¿Fue así? 

Mario: Sí, sí… 

GS: Y los familiares y amigos del que se murió te miraban con mala cara. 

Mario: Sí, pensando que era yo, pero no fui yo. Eran otras personas las que provocaron ese incendio, porque fue al otro lado, para allá (señala una dirección). Y el hombre fue a ver el foquito… No sé si era de tres días ese fuego que estaba ahí. Y le pasó que hubo un deslizamiento de tierra y la tierra se lo llevó p’ abajo. La tierra cedió, y el finao no se pudo afirmar y se quemó 90% de su cuerpo y murió. Pero ese incendio no lo hice yo. 

GS: ¿Y sabiendo que la gente sabía que tú hacías los incendios, igual fuiste al funeral? 

Mario: Sí. igual fui. Por eso, igual me miraban feo, igual, p’oh. Pero yo no, nunca voy a hacer esa maldad y prender fuego y que se queme un amigo o un brigadista, un bombero, en un incendio. Al final ellos son papás de familia.

GS: Estos días están provocando intencionalmente incendios tremendos en la zona de Penco, Lirquen, Quillon y Florida. ¿Quiénes están detrás de estos incendios? 

Mario: Yo no sabría decirle ahí qué pasa con esa gente, pero yo creo que es maldad ahí p’ oh. Es más maldad, porque no ven que hay familias atrás. Tienen tantos bosques, que busquen un bosque que no tenga casa, que no tenga nada, y préndanle fuego.

GS: Pero tú que conoces el lugar, conoces estos mundos aquí en el Biobío, ¿es efectivo que la mayoría de los incendios son intencionales?  

Mario: Sí, p ’oh, claro que son intencionales. Siempre hay gente metida atrás de esto, incluso la misma empresa Forestal Arauco, para poder ganar más plata. Hasta los mismos bomberos que pagan para hacer incendios, y tener horas extras. Pero a mí no, yo nunca tuve trato con ellos. Yo no lo hacía por maldad, como le digo, sino que lo hacía por rabia y me tenían aburrido, porque siempre que nos veían los guardias nos echaban la camioneta encima. ¿Qué es lo que pasaba? Que ahí uno les buscaba la camorra, tenía que pelear con ellos y a la final se armaba la «pata gallo«. Sin buscarle el boche ellos nos gritaban, nos insultaban. Entonces ahí uno fue agarrándoles odio. Sí, odio, odio, hasta que al final pensé en quemarles todos los bosques, pero nunca les quemé todo…

GS: ¿Es fácil provocar un incendio?

Mario: No, si es fácil p’ oh, para provocar un incendio es fácil, pero resulta que si lo pillan ahí se le complica. Entonces, bueno, a mí nunca me pillaron… 

GS: ¿Cómo hacías para que no te pillaran? 

Mario: No, yo arrancaba. Nunca daba aviso de que iba a hacer incendios, ni a mi familia, sino que yo iba a solito, los prendía y no los dejaba descansar en todo el día. Hacía un foco allá, después en la otra punta, y así todo el día. 

GS: ¿Cómo es eso? 

Mario: Les prendía en una parte aquí, otra allá, otra acá, pero siempre mirando que no hubiera casas, pues si había casa yo no hacía maldad.

Brigadista forestal combate los incendios ocurridos en enero de 2026 en la Región del Biobío. Autor: G. del Sur.

GS: ¿Y cómo te asegurabas de que el fuego no se fuera para las casas? 

Mario: Porque resulta que aquí en este sector no hay viviendas cerca. Entonces, claro, el fuego recorría todo lo que es de la forestal, porque como está lleno de caminos ahí, llega hasta cierta parte, pero más para allá de las casas no va a pasar. 

GS: ¿Y cómo te movías? 

Mario: En bicicleta, a pata. Sí. 

GS: ¿Y alguna vez pasaste miedo que te fueran a pillar? 

Mario: No, nunca sentí miedo que me pillaran. ¿No? Y si me pillaran me agarraba a pelear con los guardias. Nunca les sentí miedo, nunca arranqué, incluso todo lo contrario, les ayudé a buscar al personaje que les decía prendía fuego para descartarlo. Ahí andaba dándoles información, que no eran verdad. ¡Y el pirómano estaba a su lado! (suelta una sonrisa sonora

GS: Tú me dijiste que hay gente que vive de la madera y que la quema porque la madera igual sirve quemada. Cuéntame por favor cómo es eso. 

Mario: Bueno, a mí no me interesa la madera ni nada, ¡lo que me interesaba era hacerle daño a Forestal Arauco no más! Porque ya nos tenían cansados. Hasta el día de hoy nos han hecho la vida imposible aquí, pues imagínese. Antes era todo natural, ahora no tenemos ni agua. No tenemos… No tenemos acceso ni para pasar al predio forestal, que al tiro empiezan con problemas, a echar carabineros. Si uno quiere descansar un rato ahí en la sombra, cualquier cuestión, uno se sienta y lo molestan, o le echan el vehículo encima. Entonces, a eso me refiero yo, que uno les busca el boche igual, así como ellos nos buscan el boche, ¡nosotros igual, les quemamos los bosques, pero los bosques, no las casas. Yo lo hacía así, antes de prender, primero la pensaba, lo primero era a dónde me servía: dónde no hubiera casas. En las quebrabas. Las quebradas eran mis preferidas, porque ahí no tenían peligro las casas, porque las casas están a miles de kilómetros para allá. Y así fui «despicándome» con ellos… Hasta que un día me pillaron ahí en una zona, ahí, prendiendo fuego, pero no estaba prendiendo el bosque, porque estaba quemando para un sitio. Me dejaron detenido como pirómano. Y resulta que no les valió de nada porque les gané el juicio. 

GS: ¿por qué dejaste de provocar incendios?

Mario: Lo dejé y hasta el día de hoy nunca más lo hice… Pensé en mi familia, en mi hijo. Igual yo sé que si me hubieran pillado, yo creo que estaría preso todavía. 

GS: ¿Qué piensas tú, ahora, de estos incendios en Penco y en esa zona?

Mario: Yo me pongo a pensar y digo, «Chuta, es maldad lo que hacen», igual, porque imagínese, está bien que quemen los bosques de la Forestal Arauco, hagan lo que quieran, pero con Forestal Arauco, no con las familias, que las familias no tienen la culpa de lo que está pasando con Forestal Arauco. Imagínese, todas las tierras que tiene la forestal, prácticamente han jodido a la gente con sus tierras. Pues, por lo mismo, la gente necesita reclamar y como nadie tiene apoyo, le hacen daño. Y aquí en el Biobío todos vivimos de la leña. 

GS: Me contaba que hay un brigadista que viene aquí a este sector a tomar trago, y que también, de vez en cuando manda a quemar. ¿Y por qué lo haría? 

Mario: Para poder tener trabajo. Para poder tener horas extras. Es lo único, porque con el salario que tienen dicen que no es tanto lo que ganan. Solo con las horas extra salen… Y no solamente eso, a veces porque se aburren en los turnos. Creo que varios hacen lo mismo, por eso están en estos temas de los incendios. Pero yo nunca tuve contacto ni con guardia ni con brigadista. Y cuando andaban a la cola mía nunca me pillaron. Tampoco me sacaron fotos de que era yo, o algún video para ir a hacer la denuncia. Todo lo contrario, yo les ayudaba a buscar. 

GS: Si me puede contar sobre otra cosa que me contaron en la zona de Curanilahue: hay gente que quema los bosques para después sacar madera, ya que queda seca.  

Mario: Ah, claro, eso ya eso es aparte, sí, porque eso ya es como le dijera, no lo hacen de maldad tampoco, porque al final si uno quema un bosque igual a Forestal Arauco, ¿cuánto le pagan a las forestales los seguros? Pero claro, si uno va a buscar un palo seco que esté volteado o que se cayó con el viento y lo pillan sacándolo, lo lesean, le quitan su camioneta le quitan su motito (moto sierra), prácticamente lo dejan con las manos cruzadas. Y aquí los guardias con los pacos han quitado hartas camionetas por lo mismo, incluso gente inocente que no tiene que ver en el tema y se la quitan igual. 

GS: Pero a la gente que vende madera, ¿le sirve esa madera?

Mario: Sí, para el fuego… para sobrevivir aquí. Si le prenden fuego, se seca, claro, no la piden porque sabe que no se la van a dar, pero uno se mete a la mala. Llegan y la saca nomas. 

GS: ¿Cómo se trabaja en ese mundo? 

Mario: No, en ese mundo se trabaja… es arriesgado igual, a veces llegan los carabineros del GOPE disparando… tienen derecho a disparar ahora. Entonces uno ya no puede, ya está jodido para arrancar, porque si usted arranca, le disparan. Igual uno ya… años que ya no lo hago… años ya que me alejé de estos caminos. De partida, por mi familia, porque igual no sabían lo que andaba haciendo, hasta cuando me tomaron detenido y ahí supieron lo que andaba haciendo. 

GS: Si hay mucha gente que se dedica al robo y venta de madera a pesar del riesgo, ¿por qué lo hacen? 

Mario: Por lo mismo, por necesidad, porque la pega aquí es mala, prácticamente aquí la gente trabaja en la pesca, y no tiene pega en la pesca. Está mala la pesca. La leña lo único que queda. ¡La forestal no más! Buscar una parte donde se pueda sacar leña, mientras no lo pillen, bien, y si lo pillan, hay que cambiarse de lado no más. Pero más allá, algunos lo hacen por daño igual, porque van, voltean (cortan arboles) y no aprovechan la madera. Al menos uno va, trabaja, la corta (la leña) y la aprovecha. Por necesidad uno lo hace, no es por maldad.

Bosque forestal quemado durante el mega incendio ocurrido en enero de 2026 en la Región del Biobío. Fuente: G. del Sur.

GS: ¿Algunos tiran árboles y no se los llevan? ¿Y eso por qué lo hacen? 

Mario: Por maldad. La dejan botada, no más. O qué sé yo, ahora si usted pierde una camioneta, lo único que quiere es desquitarse. Algunos les cortan los árboles, y otros les prenden fuego. Pero el problema es que muchos no saben dónde prender, porque no ven que hay casas.  Y yo al menos, dibujaba el mapa donde iba a quemar. Yo sabía más o menos dónde están las partes, donde prenderles y que no había peligro de casas. Si usted va a ese lugar, prende para allá y no hay peligro de casas. Pero en este momento por aquí ya no se puede prender, porque ahora hay casas. Entonces, una chispita, ¡puedes dejar la caga! Antes no había en este sector casas.

GS: ¿Usted en sus incendios usaba algún tipo de acelerante, combustible?  

Mario: ¡Yo no! Yo no nunca ocupé esas cuestiones. Siempre con puro fósforo y nada más. Nunca ocupe combustible, nada, así nomás. Juntaba la pajita y dejaba que prendiera y así agarraba. El incendio lo pueden hacer con cualquier cosa. Sí, pues, imagínese hasta la cera. Uno compra un paquete de cera, le prende fuego a la cuestión nomás y entonces bueno, yo nunca ocupé elementos como bencina o bolsas con gasolina. Yo con fosforito no más. ¡Y dejaba la cagaaa…! 

GS: ¿Y después tiraba los fósforos o se los llevaba? 

Mario: Me los llevaba. Nunca le tuve miedo a la Forestal Arauco, nunca. Y tampoco lo hacía por maldad. Lo hacía de rabia porque ya nos tenían cabreados, no solo a mí, sino que a mi familia completa. 

GS: ¿Ya no lo está haciendo más? ¿Cuándo paro de provocar incendios? 

Mario: No, ya no lo hago más, le estoy hablando del año 2021.  Ahí cuando me detuvieron, ya nunca más. Formé mi familia y ya no, nada, nada más, hasta el día de hoy.  Ellos conocían mi sistema. Sí. Pero nunca pudieron probarlo. Nunca me pillaron como dijera con un fósforo prendiendo o que me pillaran grabando para poder demostrarlo. Yo supe hacerla. 

GS: Ahora usted me dijo que me daba la entrevista, pero que no podía dar su nombre y tampoco donde vive. ¿Por qué ese resguardo si ya no está provocando incendios? 

Mario: Claro, porque años atrás…, como antes era yo nomás el de los incendios por acá, bueno, ahora hay miles. Pero lo malo que pasa un incendio por acá, y lo culpan a uno. Porque ya me tienen fichado ya desde el año que empecé a hacer tonteras.

GS: ¿Por qué hay tantos que provocan incendios ahora? ¿Hay más que antes?

Mario:  Es que ahora ya están pagados. Hasta por 10 lucas va un drogadicto y te prende el fuego. Algunos pagan hasta $200 mil o $500 mil, depende del daño que provoquen.  

GS: Cuando me empecé a ganar las confianzas locales aquí en la zona, me daban su nombre.  Advirtiéndome que usted era bueno con sus amigos, pero malo con quién no conoce

Mario: Porque yo aquí fui el primero que empezó los incendios en esos años. Les quemaba, les pegábamos a los guardias, le hacíamos tiras las camionetas, por lo mismo, porque ellos nos echaban los vehículos encima. Y sí, fui la primera persona aquí en esta zona que empezó a prenderles fuego, pero nunca les prendí a donde hubiera casas. Siempre la pensé y dije, no, no prendo acá o no prendo en ningún lado que pudiera llegar a las casas. Recorría primero para buscar bien el lugar. Y cuando estaba seguro le prendía, le hacía la maldad, pero puta, no era por un rato, sino que yo los tenía todo el día. Llegaban los pacos, llegaba los de la PDI, llegaban todos ahí a buscar, pero no sabían quién era.

GS: ¿Pero usted aún es famoso entre los pirómanos? 

Mario: Yo fui famoso, fui, fui…

GS: ¿Por qué llegó con un palo a esta entrevista? 

Mario: No sé… Porque yo pensaba que andaba con más gente usted, o no sé si eras policía, porque aquí así nos defendimos nosotros. La mejor protección es el palo…

Incendios intencionales

El testimonio de un hombre que asume haber provocado incendios en la Región del Biobío -y entrega las causas de su proceder- irrumpe en medio de una de las peores tragedias recientes en esa misma región. En los últimos días, más de 15 incendios arrasaron con localidades completas, dejando 21 personas fallecidas, decenas de heridos, 42 mil hectáreas devastadas, 2.965 viviendas destruidas y miles de personas sin hogar. Las imágenes y los testimonios de las personas afectadas han estremecido al país. El fuego avanzó sobre zonas urbanas y rurales sin distinción, asolando todo a su paso. Sobre la intencionalidad de los siniestros, vale la pena echar una mirada al balance de incendios en la temporada 2023-2024, entregado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf). Ese informe oficial indica que el 64% de los incendios forestales en Chile son causados de forma accidental o negligente por la intervención de personas

Latente está aún la conmoción provocada por el devastador incendio que se inició el 2 de febrero de 2024 en la Reserva del Lago Peñuelas, que dejó 136 personas fallecidas, 16 mil damnificados y 9 mil hectáreas arrasadas en Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana. Y su inicio fue intencional. El próximo 9 de marzo debería iniciarse la audiencia de preparación del juicio oral para los nueve imputados de ocasionar ese inmenso desastre humano y territorial. La investigación determinó que los sujetos estaban involucrados en más de 20 incendios.

Esos hechos —y las cifras de la Conaf— ponen una vez más en el centro de la atención pública la responsabilidad penal asociada a este delito. Más importante aún es responder a la pregunta de cuán eficaz en nuestro sistema institucional y judicial para prevenir los incendios, investigarlos y sancionar a sus autores materiales. La certeza de sanción sigue estando impregnada de impunidad. De allí la importancia de publicar este testimonio que no ha sido sometido a ningún maquillaje. Porque así es necesario si se quiere ahondar en las causas profundas de un drama que requiere que las investigaciones judiciales a quienes provocan estos incendios criminales puedan llegar a puerto.

* Este artículo se actualizó a las 14:43 del 13 de febrero de 2026.

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Gustavo Villarrubia

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