Chimeneas prohibidas en la RM: Seremi fiscaliza hasta 30 veces menos a las comunas de la zona oriente, a pesar de alto consumo de leña

En la zona urbana de Santiago, el uso de calefactores a leña está prohibido durante todo el año. Sin embargo, estudios recientes muestran que siguen existiendo miles de chimeneas en la ciudad. En Las Condes, donde aún persisten al menos 3.900 hogares que usan leña, la autoridad sanitaria no ha cursado ninguna multa en más de 10 años. En Vitacura, donde existen más de mil hogares que consumen leña, la Seremi de Salud solo ha realizado 20 fiscalizaciones durante la última década. Los números contrastan con la actividad fiscalizadora en las zonas más populares de Santiago: Puente Alto acumula 79 multas durante el mismo periodo, y en San Bernardo la Seremi ha realizado más de 570 fiscalizaciones, a pesar de contar con menos hogares con uso de leña que Vitacura.

Durante los últimos diez años, la Seremi de Salud solo ha realizado 104 fiscalizaciones en toda la comuna de Las Condes para intentar detectar a los hogares que siguen utilizando chimeneas a leña, lo que está estrictamente prohibido por el poder contaminante de ese combustible. Pero esas fiscalizaciones fueron inocuas, porque no se inició ningún proceso sancionatorio. Eso, a pesar de que un estudio reciente del Ministerio del Medio Ambiente detectó que en Las Condes aún existen 3.900 casas que utilizan leña para calefaccionarse o cocinar, la segunda comuna con la cifra más alta entre las que tienen prohibido utilizar leña durante todo el año.

Lo llamativo es la disparidad de la fiscalización. En Puente Alto, donde según el catastro el número de casas que utilizan leña (3.853) es menor que en Las Condes, la Seremi de Salud ha realizado 932 fiscalizaciones en el mismo periodo de tiempo. Nueve veces más que en Las Condes.

En todas las comunas del sector oriente de la capital ocurre el mismo fenómeno. La fiscalización de la autoridad es mucho menos intensa que en las otras comunas de la Región Metropolitana donde rige la prohibición del uso de leña. A Vitacura, por ejemplo, los fiscalizadores solo han concurrido en 20 ocasiones en diez años, mientras que a San Bernardo (comuna que según el catastro del ministerio tiene menos casas que usan leña), han ido 572 veces en el mismo periodo. Una proporción 30 veces mayor.

Las cifras fueron obtenidas por Reportea a través de cuatro solicitudes de transparencia realizadas a la Seremi de Salud Metropolitana durante los últimos meses, por lo que se trata de datos oficiales.

Con todo, las autoridades sacan cuentas alegres por la disminución en la cantidad de días con episodios críticos de contaminación en la cuenca metropolitana durante 2026. Una de las claves de esa mejoría, dicen los expertos, es la prohibición absoluta de la calefacción a leña en toda la zona urbana de Santiago. 

En la Región Metropolitana hay 34 comunas donde esto está prohibido durante todo el año: las 32 comunas de la Provincia de Santiago, además de Puente Alto y San Bernardo, las que en conjunto conforman la zona urbana de la capital. Reportea también solicitó a la Seremi de Salud el registros de multas y amonestaciones impartidas en esa zona entre 2016 y 2025. Y los números sorprendieron incluso a los expertos. 

En línea con la intensidad con la que se fiscaliza, los barrios más acomodados de la capital, donde aún es posible encontrar chimeneas encendidas durante el invierno, registran cifras bajísimas de sanciones: solo ocho, repartidas entre seis comunas, durante la última década.

“Me llama la atención que haya tan baja cantidad de multas en el sector oriente”, sostiene Juan José Garcés Gálvez, académico de la Universidad de Santiago (Usach) que ha estudiado y trabajado por más de 14 años sobre el impacto de la actividad humana en el medio ambiente y que actualmente imparte una cátedra sobre simulación de contaminantes atmosféricos en esa universidad. “Me llama la atención, porque hace poco estuve por allá, en el sector de Lo Barnechea sobre todo, por otro estudio que estábamos realizando, no relacionado con esto y, en un día normal, yo vi chimeneas encendidas”, cuenta el experto. 

Lo que vio Garcés ese día en Lo Barnechea no es una situación aislada. De acuerdo al Inventario de Emisiones Residenciales de la Región Metropolitana, publicado en 2023 y realizado por InData y la Universidad de Santiago para el Ministerio de Medio Ambiente, que es el estudio más reciente y acabado sobre el tema, en Lo Barnechea existen alrededor de 1.500 viviendas donde aún utilizan leña o sus derivados. 

Según ese mismo estudio, dentro de la zona con prohibición de uso, Las Condes es la segunda con más casas que utilizan leña, con 3.900, solo superada por Maipú, que registra 4.980. Pero para ponderar, sirve mirar el total de viviendas en cada comuna: Maipú casi quintuplica a la cifra de Las Condes, según el mismo estudio. Durante la última década, la Seremi no ha impartido ninguna sanción por uso de leña en Las Condes, mientras que en Maipú registra 19 durante el mismo periodo.

Esa comuna ha sido fiscalizada en 464 ocasiones, mientras que Las Condes solo en 104.

Para Silvana Espinosa, experta en clima y ecosistemas en Greenpeace, hay varios factores que podrían explicar las diferencias en el número de multas: “Eso no refleja necesariamente una diferencia equivalente en el cumplimiento de la prohibición”, advierte.

“Las cifras también pueden estar mostrando una fiscalización desigual, condicionada por los recursos disponibles y por la capacidad de detectar las infracciones”, asegura Espinosa, pues la Seremi “tiende a focalizar sus operativos donde recibe más denuncias y donde puede detectar un mayor número de infracciones”.

En el mundo de los expertos en contaminación atmosférica hay un consenso claro: Santiago está mejor que hace 10 años. Pero todavía falta. En junio de este año, la capital entró al ranking de las ciudades más contaminadas del mundo, de acuerdo a la plataforma iQAir, que mide en tiempo real la contaminación atmosférica en más de 9.400 ciudades del mundo. Durante esos días de invierno, la calidad del aire que respiraban los habitantes de Santiago era incluso peor que la de Beijing (China), y que la de ciudades en países como India y Pakistán, conocidos por sus altos niveles de contaminación.

De acuerdo al último Reporte del Estado del Medio Ambiente, publicado en 2025 por el Ministerio de Medio Ambiente, la cantidad de material particulado medido en la zona metropolitana ha disminuido notoriamente, pero esa mejoría, al igual que las fiscalizaciones y las sanciones, no es pareja. Cerro Navia, la comuna que registra los peores números de acuerdo al mismo estudio, marcó un 18% de disminución en la cantidad de material particulado, mientras que Las Condes alcanzó un 28% de mejoría.

Una fiscalización desigual

Según las cifras de la Seremi de Salud de la Región Metropolitana, entre 2016 y 2025 se realizaron 4.247 fiscalizaciones a casas para detectar el uso de leña como combustible. De ese total, el 21,9% fueron fiscalizaciones a hogares de la comuna de Puente Alto y el 2,4% a casas de Las Condes.

De las seis comunas que conforman la zona nororiente de la Región Metropolitana, y que concentran a los hogares con mayor poder adquisitivo, la que ha recibido mayor cantidad de fiscalizaciones es Ñuñoa, con 123 visitas de los fiscalizadores en un periodo de 10 años (2,9%), y le sigue Lo Barnechea, con 122 (2,87%). La menor fiscalización en ese sector de Santiago ocurre en Vitacura, con solo 20 visitas de la autoridad, un 0,47% del total. 

Según la información oficial, en 2024 no se realizó ninguna inspección en esa comuna; en 2023 los fiscalizadores solo fueron un día, el 28 de febrero, en pleno verano, cuando es poco probable que un hogar encienda la chimenea a leña para calefaccionarse. En 2022 también asistieron en una sola ocasión, el 13 de junio.

Las inspecciones las realiza un funcionario en solitario que recorre la comuna para detectar el uso indebido de la leña. Si se considera solo la fiscalización que realiza la Seremi de Salud, los 1.080 hogares de Vitacura que según el catastro en poder del Ministerio de Medio Ambiente siguen utilizando leña como combustible, podrían prender con tranquilidad sus chimeneas sin temor a que los multen por infringir la normativa.

Según un reportaje de El Dínamo, comunas de la zona oriente de Santiago, como Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea y Ñuñoa, registran el 21% del consumo total anual de leña en la Provincia de Santiago (14.474.321 kilos por año), pero por su ubicación, no son las comunas que reciben la peor parte de los contaminantes que genera el consumo de leña. Debido a la configuración geográfica de la región, las comunas más afectadas por ese tipo de contaminación son las de la zona poniente y sur de la capital, como Pudahuel, Lo Prado y Cerro Navia.

Según las cifras de la Seremi de Salud, la comuna que en la última década concentra la fiscalización es Puente Alto (932), y le siguen San Bernardo (572), Maipú (464), Pudahuel (273) y La Florida (218).

Según el catastro en poder del Ministerio de Medio Ambiente, de entre las comunas donde rige la prohibición de utilizar leña para chimeneas y cocinas, la que lidera el listado es Maipú (4.980), y es seguida por Las Condes (3.900), Puente Alto (3.853), La Florida (2.700) y Pudahuel (2.220).

En junio de 2020, en plena pandemia del Covid-19, la entonces ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, señaló que las fiscalizaciones se harían con nueva tecnología: “A través de drones podemos tener cámaras que nos permiten ver quienes están utilizando leña y están generando contaminación en la ciudad cuando existe esta prohibición”. 

Sin embargo, en las respuestas enviadas a través de transparencia por la Seremi de Salud, indicaron que en ese organismo no cuentan con drones u otro tipo de “artefacto aéreo” para realizar fiscalizaciones, y que esa actividad la realizan sin apoyo de “otras instituciones u organismos públicos o privados”.

La respuesta de la autoridad

La Seremi de Salud metropolitana también envió a Reportea la lista de sanciones impuestas por uso de calefacción a leña en las comunas donde está prohibido. Los registros abarcan una década, desde 2016 hasta 2025, pues los sumarios abiertos durante el invierno de este año aún no concluyen. El periodo alcanza a incluir el año previo a la publicación del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA), que en 2017 instauró la prohibición de todos los calefactores a leña en la zona urbana de Santiago. 

La zona que registra más sanciones es Puente Alto, con 79. Dentro del periodo consultado, hubo multas para habitantes de esa comuna todos los años. De acuerdo al Inventario de Emisiones Residenciales de 2023, dentro de la zona donde rige la prohibición, Puente Alto es la tercera comuna con más casas que usan leña o alguno de sus derivados. Justo después de Las Condes

La segunda comuna con más sanciones en los registros de la Seremi es San Bernardo, con 35. Le siguen Maipú, con 19, y Pudahuel, con 15 sanciones. Todas comunas con alta densidad poblacional y con un alto porcentaje de habitantes con bajos recursos.

Mientras, en Lo Barnechea, Las Condes, Vitacura, Providencia, La Reina y Ñuñoa, las seis comunas del sector más acomodado de la capital, la autoridad sanitaria registra en total ocho sanciones. Dentro de ese grupo la comuna más penalizada es Lo Barnechea: una multa de 3 UTM en 2017 —equivalente a unos $140.000—, y en 2018 dos sanciones: una multa de 10 UTM —$477.000— y una amonestación, que funciona como advertencia y no implica un costo económico para el infractor.

La segunda más sancionada es La Reina, con una multa de 3 UTM en 2016 y otra de 5 UTM en 2019. Le siguen Vitacura, Providencia y Ñuñoa, con una infracción cada una, y Las Condes con ninguna sanción, al menos desde 2016.

Los expertos consultados por Reportea advirtieron que la mayor fuente de contaminación por uso de leña en la capital está en las comunas que rodean la ciudad y en las zonas rurales. En esa parte de la región, de acuerdo al PPDA, el uso de leña para calefacción está permitido, y solo se prohíbe durante episodios críticos de contaminación, los días de Alerta Ambiental, Preemergencia y Emergencia.

Consultados por Reportea, desde la Seremi de Salud RM indicaron que cuentan con 24 fiscalizadores disponibles, cuyo trabajo se concentra durante el periodo de Gestión de Episodios Críticos (GEC), que va desde el 1 de mayo hasta el 31 de agosto. Para el patrullaje y las fiscalizaciones, los funcionarios cuentan con nueve vehículos. 

Sobre los criterios para orientar la fiscalización, desde la Seremi respondieron que durante el período GEC consideraban “entre otros aspectos, las comunas con mayor incidencia o con mayor número de denuncias”. En esos patrullajes, cuando los fiscalizadores identifican el humo “se llama al domicilio para verificar que (el calefactor) está funcionando, y se deja un acta de inspección, constatando la infracción y citando al responsable al departamento Jurídico de la Seremi de Salud RM para emitir sus descargos”. Y si encuentran calefactores apagados, “se deja un acta informativa y educativa, indicando la prohibición e informando la normativa vigente, además de ingresar la dirección a la base de datos para posteriores fiscalizaciones y vigilancia“.

Frente a las diferencias en la cantidad de sanciones impuestas entre las comunas del sector oriente y otras más populosas, desde la Seremi indicaron que entre 2016 y 2025 han realizado 584 fiscalizaciones dentro de las seis comunas más acomodadas y que estas “presentan un bajo número de denuncias ciudadanas asociadas a uso de leña y han presentado una escasa reiteración de infracciones por uso de chimeneas” (vea la respuesta completa).

En marzo de este año, durante los primeros días del Presidente José Antonio Kast en La Moneda, se supo que el gobierno retiró una serie de decretos ambientales que esperaban ser aprobados en Contraloría. Entre ellos estaba la actualización de la Norma Primaria de Calidad del Aire para Material Particulado Fino (MP2,5), uno de los contaminantes producidos por la combustión de la leña, y que es justamente el que más daños provoca, por su capacidad de llegar a los pulmones e incluso al torrente sanguíneo debido a su minúsculo tamaño.

De acuerdo al análisis que acompañaba a esa norma, su implementación permitiría evitar 14.660 muertes prematuras por causas cardiopulmonares, 8.409 hospitalizaciones y 426.841 atenciones de urgencia por asma entre 2026 y 2035. A principios de septiembre, una serie de organizaciones sociales junto al Colegio Médico entregaron una carta a la ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, solicitando el reingreso de ese decreto a Contraloría.

La advertencia de los expertos

Ernesto Gramsch, académico de la Usach que ha dedicado más de 25 años de su carrera al estudio de la calidad del aire, también muestra sorpresa por los resultados de la fiscalización ambiental. “Debería fiscalizarse en todas partes por el solo hecho de que es lo que corresponde. Que le hagan menos fiscalización a Las Condes que a Puente Alto, no debería ser”, dice el experto, pero afirma que el análisis debe ir más allá. 

“En el estudio que hizo la Universidad de Santiago se estimó que había más o menos 8.000 estufas a leña en la zona A (donde está prohibido su uso) y eso nos muestra que la fiscalización y la normativa en este caso tienen poco efecto sobre lo que ocurre en realidad”, advierte. Además, Gramsch sostiene que la fiscalización de la Seremi no solo se queda corta en el sector oriente: “Que en 10 años se hayan multado 70, 80 estufas prendidas en Puente Alto es la nada misma”. 

En lugar de castigar, dice Gramsch, la autoridad debería evaluar incentivos, como el recambio de estufas, pero según el experto es la misma normativa la que impide ese tipo de soluciones: “¿Por qué? Porque la norma dice que en la zona A están prohibidas, por lo tanto no deberían haber estufas. Entonces ahí hay un problema. La normativa está un poco fuera de la realidad”.

Otra manera de compensar, según Gramsch, es plantando árboles en algunos sectores secos de Santiago, para evitar que la única solución sean las multas: “Hay mucha gente que está viviendo en la calle o en tomas, y en esos lugares normalmente se quema harta leña, pero aplicar normas a esas personas es absolutamente imposible”. 

El panorama en los municipios 

Reportea consultó a tres de los municipios de la zona oriente de la capital sobre su rol en la fiscalización del uso de calefacción a leña: Lo Barnechea, Las Condes y Vitacura. Solo la última aportó información relevante. 

En su respuesta, la Municipalidad de Vitacura informó que la Subdirección de Medio Ambiente “realiza fiscalizaciones periódicas respecto del uso de calefactores a leña, especialmente durante el periodo de Gestión de Episodios Críticos (GEC)” y que estas se originan por tres vías: el uso de una cámara termográfica, las denuncias de vecinos y la vigilancia de Seguridad Ciudadana. 

Desde el municipio explican que la cámara termográfica, en poder de la Subdirección de Medio Ambiente, “permite realizar labores de fiscalización a distancia, orientadas a identificar ductos de aquellas propiedades que, eventualmente, pudieran contar con sistemas de calefacción a leña y que se encuentren infringiendo la normativa”. 

Aunque la municipalidad como institución no está facultada para instruir sumarios o impartir multas por estos incumplimientos, en su respuesta aclararon que cuando son detectados “se procede a notificar al vecino y a derivar los antecedentes a la Seremi de Salud”. 

El municipio también compartió con Reportea los resultados de este monitoreo: entre 2018 y 2019 realizaron 74 fiscalizaciones, la mayoría concentrada durante episodios críticos de contaminación, como días de Alerta Ambiental o Preemergencia. En 2020, la cifra bajó a 17 fiscalizaciones y entre 2021 y 2023 no se realizó ninguna. Durante esos años, “la actividad de fiscalización y denuncia se desarrolló en un contexto marcado por las restricciones y condiciones excepcionales derivadas de la pandemia por COVID-19”, indicaron desde el municipio (vea la respuesta completa).

En el estudio publicado en 2023, se contabilizaron al menos 1.080 estufas a leña en Vitacura. Entre 2024 y lo que va de 2026, el municipio ha realizado cinco fiscalizaciones por chimeneas encendidas. Pero a pesar de los registros informados por Vitacura, en 10 años la Seremi de Salud ha cursado solo una multa en esa comuna: 4 UTM por un calefactor a leña encendido en 2018. Y en lo que va de 2026, la autoridad sanitaria no ha abierto ningún sumario por incumplimientos en esa zona.

Según el municipio, el bajo número de fiscalizaciones durante los últimos años se explica por “una disminución considerable en el número de denuncias”, lo que podría estar relacionado “entre otros factores, con una mayor concientización de los habitantes de la comuna”. 

Sin embargo, los expertos consultados por Reportea plantean ciertos matices respecto a ese último punto: una menor cantidad de denuncias por parte de los vecinos no se produce necesariamente porque la leña dejó de usarse. “Quizás los vecinos están viendo que hay estufas prendidas, pero no reportan, porque todos la tienen prendida”, acota Juan José Garcés. Y también hay que considerar las características propias de las construcciones en las zonas pudientes de la capital, como Vitacura. “El mayor tamaño de los terrenos, la distancia entre casas y la menor visibilidad desde el espacio público pueden hacer más difícil detectar el uso de leña mediante humo visible”, apunta Susana Mayer de Greenpeace.

En el caso de Las Condes, las dudas no fueron resueltas. Además de no registrar ninguna multa entre 2016 y 2025, la Seremi de Salud tampoco abrió sumarios en esta comuna durante el invierno de este año, pero no fue posible constatar si el municipio contaba con más datos.

Reportea consultó a la municipalidad si desarrollaban algún tipo de fiscalización, pero desde el equipo de comunicaciones solo enviaron una respuesta genérica, donde no se aclara qué acciones realizan. Tampoco  respondieron si recibían denuncias por parte de los vecinos, ni si está en sus planes iniciar alguna acción en torno al tema. Solo se limitaron a contestar que cumplían sus atribuciones y que miraban “con atención” la normativa (vea la respuesta completa).

Lo Barnechea es la comuna que registra más multas, entre todas las del sector oriente considerado para esta investigación: una en 2017 y dos en 2018. Durante el invierno de este año, la autoridad sanitaria tampoco abrió sumarios en esta zona de la capital, donde de acuerdo al estudio de la Usach, aún existen alrededor de 1.500 hogares que utilizan leña.

Desde la Municipalidad de Lo Barnechea no hubo respuesta. Solo confirmaron la recepción de nuestras consultas, pero el periodista a cargo, Oliver Carrasco, dejó de responder las llamadas y correos de Reportea.

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Gabriela Pizarro y Nicolás Sepúlveda

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