El último anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de activar operaciones militares en el extranjero para atacar a los carteles de la droga provocó tensión en el continente. En el horizonte del mandatario estadounidense aparecen México y Venezuela, los países desde donde operan las organizaciones que exportan anualmente miles de kilos de cocaína y fentanilo al país del norte.
La decisión de Trump provocó el rechazo de líderes latinoamericanos. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, indicó que «Estados Unidos no va a venir a México con los militares, no va a haber invasión», mientras que el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, señaló que «estas desesperadas ofertas al estilo de western hollywoodense representan un acto de injerencia», según recogió El País.
El relato del trumpismo dice que los carteles operan con el apoyo deliberado de mandatarios como Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, para afectar la salud de los estadounidenses. Según una investigación del Financial Times, en 2022 más de 70.000 personas murieron producto del consumo de fentanilo en Estados Unidos.
Y aunque diversos reportajes han revelado que las rutas del fentanilo —producido principalmente en laboratorios mexicanos— también incluyen el uso de avionetas y túneles, una investigación reciente del New York Times logró infiltrar a uno de los carteles más poderosos de México para mostrar cómo la droga sigue pasando a través de la frontera, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos mexicano y estadounidense para impedirlo.
El negocio es multimillonario. Solo en 2024 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos detectó actividades sospechosas relacionadas al mercado del fentanilo por US$1.400 millones.
El volumen del negocio explica la elasticidad de la billetera de los carteles para sobornar a los agentes estatales en la frontera de México y Estados Unidos. Una de las claves reveladas por el reportaje del Times para explicar por qué sigue ingresando el fentanilo a pesar de los esfuerzos de los gobiernos para impedirlo.
Sobornos en la frontera
El New York Times entrevistó, bajo condición de anonimato, a cinco integrantes del Cartel de Sinaloa, uno de los grupos que lidera la producción y exportación de fentanilo desde México a Estados Unidos.
Esos relatos coincidieron al señalar que el cartel está en un momento de debilidad, debido a la presión de los gobiernos para frenar su actividad, y a guerras internas. Pero han podido adaptarse. La coyuntura incluso llevó a que una de sus facciones sellara una alianza con el Cartel Jalisco Nueva Generación, grupo con el que durante años se han enfrentado a fuego y sangre por el control de las rutas para el tráfico.
Los periodistas del Times lograron reconstruir, a través de las entrevistas, el envío de una carga de fentanilo del Cartel de Sinaloa hacia Arizona, en Estados Unidos. Solo en ese viaje se habrían pagado sobornos a agentes mexicanos en cinco puestos militares en las carreteras entre los estados de Sinaloa y Sonora.
Cuando el conductor designado por el cartel se acercaba a la frontera, le avisaron que un agente fronterizo estadounidense había alertado que ese automóvil había sido detectado, por lo que detuvieron la operación.
Entonces se activó un plan b. Acomodaron un segundo vehículo y la carga finalmente pudo llegar a Arizona. «El conductor dijo que el agente fronterizo de Estados Unidos ahora recibiría decenas de miles de dólares solo por la advertencia, además del pago original ya prometido por dejar pasar el auto por el puerto de entrada de Mariposa en el centro de Nogales«, señala el reportaje del Times.
El método para esquivar los controles
Los integrantes del cartel no resuelven todo con el pago de sobornos. Antes de iniciar el envío de fentanilo hacia Estados Unidos se preocupan de fondearlo con precisión al interior de los automóviles que se utilizan para el transporte.
Los periodistas del Times entrevistaron a un mecánico que se dedica a esconder la droga. Según su testimonio, lleva 20 años trabajando para el Cartel de Sinaloa. Antes tenía que ocultar cocaína y metanfetamina, ahora fentanilo.
Trabaja de noche en un lugar lleno de autos viejos sin capó. El reportaje describe que el mecánico rocía los paquetes con fentanilo, envueltos en aluminio, con un líquido con olor a cloro. Eso, según él, permite despistar a los perros que buscan droga en la frontera.
Y dentro de los paquetes cubiertos con aluminio, la droga está envuelta en papel carbón, para evadir los controles con rayos X.
El mecánico fue contratado para ocultar el paquete con casi seis kilos de fentanilo al interior de un automóvil. Ese envío puede generar ingresos por US$90.000. Lo escondió en el panel de una de las puertas delanteras del vehículo, donde soldó un tubo de acero entre la carcasa exterior y la interior, para que si los agentes fronterizos golpeaban buscando un doble fondo, sonara hueco y se diluyeran las sospechas.
La investigación indica que los carteles suelen utilizar para el envío del fentanilo vehículos medianos, modelos de marcas como Nissan, Honda o Toyota. «Cuanto más común sea el vehículo, más probable es que pase desapercibido«, señaló el mecánico.
El hombre entrevistado por el Times agregó que nunca utiliza una misma técnica dos veces, y que en ocasiones esconde la droga dentro del estanque de gasolina o debajo del capó. Todo depende, aseguró, del tipo de vehículo y la cantidad de droga que se enviará.
Además de los sobornos y el meticuloso trabajo del mecánico, el envío de paquetes con fentanilo desde México a Estados Unidos también es posible gracias al aparataje del Cartel de Sinaloa a uno y otro lado de la frontera. El reportaje constató que los vehículos que transportan la droga son acompañados por vigías, y que el cartel tiene a informantes, estatales y civiles, en cada punto por dónde pasa el cargamento.
La investigación periodística del Times muestra cómo sigue operando el crimen organizado en medio de la ofensiva de Estados Unidos por detener los envíos de fentanilo. Porque no solo se trata de un asunto de drogas, dinero y salud pública, sino que también de geopolítica.
El fentanilo ha estado en la mesa de las negociaciones por la guerra arancelaria desplegada por Trump. Según reportó la BBC, la colaboración en los distintos eslabones del tráfico de fentanilo fue una de las razones por las que el mandatario estadounidense elevó los aranceles a China, México y Canadá.
Puedes revisar aquí el reportaje del New York Times:
«Secret Compartments and Cartel Lookouts: How Fentanyl Reaches the U.S.»