En 2021 el periodista Mario Guevara obtuvo un Emmy regional por su trabajo en Mundo Hispánico, en su momento el periódico en español más grande de Atlanta, y el año pasado lanzó su propio medio: Mundo Now). Es un periodista reconocido por la comunidad latina en Estados Unidos, país al que llegó en 2004 escapando del hostigamiento de grupos de izquierda en El Salvador.
Durante el último tiempo sus reportes de las redadas contra migrantes llevadas adelante por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, según su sigla en inglés), ganaron notoriedad entre los residentes hispanos de Estados Unidos.
El 14 de junio pasado fue arrestado por la policía mientras transmitía en vivo una protesta contra Donald Trump en un condado de Georgia, un estado del sureste de Estados Unidos. Si bien los cargos que se le imputaron fueron rápidamente desestimados, el gobierno apeló a su liberación argumentando que sus reportajes sobre actividades policiales eran peligrosos.
Luego de más de 100 días de encarcelamiento, en el centro de detención de Folkston, la madrugada de este 3 de octubre fue deportado a su natal El Salvador, marcando un precedente en la política anti migración impulsada por Trump.
Según señaló Katherine Jacobsen, vocera del Comité de protección para los periodistas (CPJ, por su sigla en inglés), «la deportación de Mario Guevara es una señal preocupante del deterioro de la libertad de prensa bajo la administración Trump».
Jacobsen agregó que se trata de un caso inédito: «No se equivoquen, este no es un simple caso de inmigración, como las autoridades quieren hacer creer al público. Guevara fue detenido inicialmente en represalia por sus reportajes, y durante su prolongada detención, el gobierno argumentó que su detención se debía a que sus transmisiones en vivo representaban un peligro para las fuerzas del orden. Es vergonzoso que el gobierno estadounidense deporte a Guevara; es la primera vez que el CPJ documenta este tipo de represalias relacionadas con la actividad periodística«.
El caso de Guevara generó repercusión mundial. El diario británico The Guardian indicó que «su encarcelamiento es uno de los más largos para un reportero arrestado en relación con su trabajo periodístico en la historia de Estados Unidos».
El hijo de Mario Guevara, Oscar, indicó que “no hay palabras para describir la pérdida y la devastación que siente mi familia. Estoy completamente conmocionado e incrédulo de que el Gobierno haya castigado a mi padre simplemente por dedicarse al periodismo, su profesión de vida”, según recogió El País.
Luego de que el periodista fuera arrestado por cubrir la protesta contra Trump (cuando lo acusaron de uso indebido de la vía pública y de no obedecer órdenes policiales), las autoridades estadounidenses desempolvaron un proceso que había sido cerrado en 2012, relacionado con su situación migratoria.
Si bien Guevara tenía permiso de trabajo, su situación migratoria no estaba al día. Durante la última semana un tribunal federal negó la solicitud del periodista para impedir su deportación. Según esa resolución, Guevara no presentó los papeles necesarios para solicitar la residencia permanente, a pesar de que tiene dos hijos con nacionalidad de Estados Unidos, y estaba habilitado para obtener la green card, lo que habrá regularizado su situación.
Nora Benavidez, abogada de la organización Free Press, aseguró que «este caso es escalofriante para todos (…) el gobierno no se detendrá ante nada, ni siquiera ante la Primera Enmienda, para obligar a la gente a callar. Un tribunal acaba de dictaminar que el gobierno de Trump impulsó una campaña de censura al detener e intentar deportar a estudiantes que apoyaban los derechos de los palestinos. Mario Guevara se encontraba legalmente en el país, pero de igual manera fue objeto de una medida de deportación porque al gobierno no le gustaba que ejerciera sus derechos amparados por la Primera Enmienda. Es devastador ver cómo este gobierno abandona los principios fundamentales de la libertad de prensa sobre los que se fundó Estados Unidos”.
