Vuelos cancelados en Santiago y chilenos varados por la guerra en Medio Oriente: Cancillería activa coordinación consular

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán paralizó los principales aeropuertos del Golfo y provocó miles de cancelaciones en Medio Oriente, afectando rutas que conectan Europa y Asia con América Latina. En Chile, varios vuelos con salida desde Santiago fueron suspendidos, mientras connacionales permanecen varados en la zona por el cierre del espacio aéreo. La Cancillería activó coordinación con su red consular para asistir a los afectados. Hasta ahora se cuentan 90 ciudadanos chilenos que han solicitado apoyo a los consulados en el extranjero.

La guerra dejó de ser un fenómeno circunscrito a bases militares y objetivos estratégicos clásicos. Desde el sábado, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán impacta directamente en uno de los engranajes más sensibles de la economía mundial: la red de aeropuertos que conecta Europa, Asia y África a través del Golfo Pérsico.

Más de 3.400 vuelos fueron cancelados el domingo en los siete principales aeropuertos de Medio Oriente, según datos de la plataforma Flightradar24. Otros más de 19.000 vuelos sufrieron demoras en el marco de la escalada bélica, de acuerdo con cifras recopiladas por El País.

Ese nivel de interrupción no se veía desde grandes crisis regionales. Y es que el cierre de los espacios aéreos de Irán, Israel, Kuwait, Siria, Qatar, Irak y los Emiratos Árabes Unidos dejó a cientos de miles de viajeros varados o desviados.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores le dijeron a Reportea que se activó una coordinación con los consulados de Chile en Medio Oriente para asistir a los ciudadanos chilenos que están en la zona de conflicto:

«La Cancillería mantiene coordinación con la red consular en la región de Medio Oriente, realizando seguimiento continuo a la situación de las y los connacionales. Asimismo, se habilitaron canales de contacto para recibir solicitudes de asistencia y trasladarlas a los consulados en la región. Además, se reforzó la difusión de alertas de viaje, recomendaciones de seguridad y teléfonos de emergencia en redes sociales y sitios web«, indicaron desde la Cancillería en una respuesta por escrito.

En la Cancillería le dijeron a Reportea que existen chilenos varados en la zona, aunque hasta ahora no habría un catastro exacto:

«Las consultas recibidas corresponden principalmente a familiares de personas que quedaron varadas por la suspensión de sus vuelos y el cierre del espacio aéreo. Dada la compleja situación en la zona, la principal recomendación ha sido el resguardo y seguir las indicaciones de seguridad de las autoridades locales. La Cancillería continuará dando seguimiento a los casos, considerando la complejidad de la situación, entregando orientaciones y apoyo consular en el marco de sus atribuciones y funciones», aseguraron desde la Cancillería en su respuesta.

Sí existen cifras sobre los ciudadanos chilenos en el exterior que han solicitado ayuda en los consulados: en la Cancillería cuentan 90 casos de personas que han solicitado apoyo, asistencia u orientación en la zona de conflicto. Según indicaron a Reportea, algunos lo han hecho directamente, y otros a través de familiares o cercanos que están en Chile.

El caos en los aeropuertos cercanos a la zona de conflicto no solo afecta a ciudadanos chilenos que están varados en Medio Oriente. Varios vuelos que en los próximos días despegarían desde Santiago hacia Asia fueron cancelados. Fue el caso de una lectora de Reportea que indicó que en los próximos días abordaría un vuelo en Santiago con destino al Sudeste Asiático. Sin embargo, desde Qatar Airways le indicaron ayer sábado que su vuelo había sido cancelado. Las opciones que le dieron fueron posponer el viaje en 14 días, o bien solicitar el reembolso del dinero del pasaje.

Ese vuelo debía realizar una escala en Doha, capital de Qatar, uno de los países atacados por Irán en represalia al bombardeo perpetrado por Estados Unidos e Israel. Los Angeles Times reportó que ese aeropuerto fue cerrado en medio de la tensión militar.

El cierre de los cielos

La geografía aérea de Medio Oriente cambió en cuestión de horas. Irán cerró su espacio aéreo “hasta nuevo aviso”, según su Organismo de Aviación Civil. Israel también anunció la suspensión de vuelos civiles. Qatar y Emiratos Árabes Unidos cerraron parcial o totalmente sus cielos. Irak y Kuwait informaron cierres completos. Siria redujo la actividad sobre su territorio.

El cúmulo de cierres obligó a aerolíneas globales a modificar rutas: embarques anticipados, cancelaciones masivas y servicios suspendidos por varios días.

Pero el impacto no se limitó a la clausura de rutas. El conflicto, según The Wall Street Journal, escaló hasta el punto de convertir en objetivo directo aeropuertos comerciales en los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin.

En el Aeropuerto Internacional de Dubái, uno de los centros logísticos más activos del planeta, un ataque con drones elevó columnas de humo y obligó a suspender todas las operaciones. El aeropuerto de Dubái fue el más transitado del mundo en 2024, con más de 92 millones de pasajeros internacionales, incluso por sobre Londres-Heathrow, según informes de la industria.

En el Aeropuerto Internacional Zayed de Abu Dabi, la defensa antiaérea interceptó un dron, pero los escombros causaron una muerte y siete heridos, según reportes oficiales de los Emiratos Árabes Unidos replicados por El País.

También hubo ataques confirmados contra la terminal aérea de Kuwait, parte de una serie de golpes que incluyeron, además, infraestructura portuaria y edificios civiles en Dubái y Bahréin.

La paralización de estos aeropuertos no es un problema que afecte solo al Medio Oriente. Dubái, Abu Dabi y Doha son hubs clave en la red global de transporte aéreo, conectando Europa, Asia y África.

Emirates, Qatar Airways y Etihad, las tres grandes aerolíneas de la región, normalmente movilizan alrededor de 90.000 pasajeros diarios, cifra que da una idea de la magnitud del impacto.

Ante la suspensión de vuelos en esos hubs, aerolíneas de todo el mundo cancelaron rutas o rediseñaron itinerarios: Lufthansa extendió la suspensión de vuelos a Tel Aviv, Beirut, Erbil y Dammam; Air France canceló operaciones programadas en Tel Aviv, Beirut, Dubái y Riad; British Airways suspendió rutas hacia Baréin y Tel Aviv; KLM y Wizz Air suspendieron vuelos a múltiples destinos del Golfo; y otras compañías como Air India, ITA Airways y Norwegian también ajustaron su programación ante el cierre de espacios aéreos.

Estrategia y presión geopolítica

Analistas citados por The Wall Street Journal interpretan los ataques iraníes a aeropuertos y puertos como una estrategia deliberada para extender los costos del conflicto a los países del Golfo, cuestión que podría forzar a estos estados a presionar a Washington y Tel Aviv para modificar sus acciones.

En el caso de Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahréin, la aviación no solo es un motor económico, sino un nodo político de conectividad y diplomacia. Convertir esos sistemas en blancos, aunque sea con drones y misiles interceptados, implica un mensaje claro: la guerra no solo se libra en frentes militares convencionales, sino contra los núcleos logísticos que sostienen economías y movilidad internacional.

Esa lógica se extiende incluso al ámbito energético. The Wall Street Journal reportó que Irán lanzó ataques con drones y misiles también contra instalaciones portuarias y edificios civiles, y amenazó la navegación en el Estrecho de Ormuz, corredor por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, lo que añadió presión a los mercados energéticos globales.

La crisis se propagó más allá del Golfo. En Londres, el aeropuerto de Heathrow canceló 24 de 56 vuelos programados hacia destinos de Oriente Medio en el fin de semana posterior al inicio de la escalada, según reportó The Guardian.

En España, Aena informó que 55 vuelos hacia o desde Oriente Medio se cancelaron entre sábado y domingo, según El País.

Compañías internacionales emitieron exenciones para reprogramar viajes sin penalización, mientras otras redes reorganizan itinerarios evitando el espacio aéreo afectado, con impacto directo en tiempos de vuelo, costos operativos y logística de carga.

El Reino Unido planea una de las evacuaciones más grandes de su historia reciente para sus ciudadanos en la región: más de 76.000 británicos registrados en países afectados por el cierre aéreo, muchos de ellos en Emiratos Árabes Unidos, incluidos turistas y trabajadores expatriados, según The Guardian.

Los gobiernos de varios países también emitieron consejos para evitar viajar a áreas de alto riesgo y recomendaron a sus nacionales seguir las instrucciones locales, incluyendo refugiarse en ubicaciones seguras mientras se estabiliza la situación del espacio aéreo.

La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) calificó de alto riesgo la operación dentro del espacio aéreo de una amplia lista de países de la región, advirtiendo que sistemas de defensa aérea, misiles balísticos y de crucero, y la capacidad de interceptación hacen vulnerable el cielo de Medio Oriente a errores de cálculo e interceptaciones fallidas.

La advertencia en términos de seguridad no solo es geográfica, sino operativa: interceptar misiles o drones cerca de rutas civiles multiplica el riesgo para aeronaves comerciales que, en tiempos normales, sobrevolarían esas zonas sin restricciones.

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