Un oligarca ruso cercano a Putin financió la fiesta de matrimonio de Donald Trump Jr.

Umar Kremlev, presidente de la Asociación Internacional de Boxeo y cercano al Kremlin, pagó cientos de miles de dólares de la celebración realizada en las Bahamas para el hijo mayor del presidente de Estados Unidos. Una investigación de ProPublica reveló que financió el arriendo de una isla privada, fuegos artificiales y otros gastos. La pareja confirmó posteriormente que el empresario ruso realizó el millonario aporte, aunque lo calificó como un “regalo de boda”.

Por tres días, Donald Trump Jr. y Bettina Anderson celebraron su matrimonio en dos islas privadas de las Bahamas. Hubo helicópteros y aviones que trasladaron a los invitados, una torta de cinco pisos llegada desde Florida, fiestas frente al mar y un espectáculo de fuegos artificiales sobre el océano.

Pero detrás de parte de la millonaria celebración había un invitado cuya presencia y aporte económico habían permanecido ocultos: Umar Kremlev, un empresario ruso cercano al presidente Vladimir Putin.

La revelación fue realizada por los periodistas Justin Elliott, Brett Murphy, Joshua Kaplan y Alex Mierjeski, de ProPublica, en una investigación publicada este lunes. El medio estadounidense revisó documentos y entrevistó a tres personas familiarizadas con el evento. De acuerdo con esos antecedentes, Kremlev pagó cientos de miles de dólares de los gastos de la celebración.

Entre ellos estuvo el arriendo de una de las dos islas privadas donde se alojaron invitados y se realizó una de las recepciones. El lugar tiene un costo cercano a los US$100.000 por noche. El empresario ruso también habría financiado el espectáculo de fuegos artificiales, cuyo valor puede alcanzar los US$70.000, además de otros gastos.

La información fue confirmada posteriormente por los propios recién casados. En una publicación en Instagram, Bettina Trump —como se identifica ahora— explicó que ella y Donald Trump Jr. se habían casado previamente en una ceremonia privada y que el viaje a las Bahamas había sido organizado originalmente como un encuentro con amigos.

Según su versión, Kremlev fue el anfitrión de dos noches de celebraciones posteriores a la boda. La pareja calificó el aporte como un “regalo de boda” realizado por un amigo al que dijeron estar agradecidos.

La explicación no modifica el hecho central revelado por ProPublica: un empresario ruso con estrechos vínculos con el Kremlin financió una parte sustancial de una celebración privada para el hijo del presidente de Estados Unidos.

¿Quién es Umar Kremlev?

Kremlev es el presidente de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), organización que durante años estuvo a cargo del boxeo olímpico y que ha sido cuestionada por problemas de gobernanza y transparencia financiera.

Su ascenso dentro del deporte ruso estuvo acompañado por vínculos con figuras cercanas al aparato de seguridad y al gobierno de Putin.

Según la investigación de ProPublica, Kremlev —cuyo nombre original era Umar Lutfulloyev— cambió su apellido en 2010. Posteriormente se vinculó con los Night Wolves, un grupo de motociclistas respaldado por el gobierno ruso, y comenzó a acercarse a figuras de poder.

Umar Kremlev.

En 2017 asumió la conducción de la Federación Rusa de Boxeo. Tres años después llegó a la presidencia de la IBA.

Durante su gestión, la organización recibió un importante respaldo financiero de Gazprom, la gigantesca empresa energética controlada por el Estado ruso. La investigación señala que el financiamiento permitió a Kremlev convertir a la asociación en una organización con una importante capacidad económica y política.

En 2023, el Comité Olímpico Internacional retiró a la IBA su reconocimiento como organismo rector del boxeo olímpico. Entre los motivos mencionó problemas de gobernanza y la falta de transparencia respecto de las fuentes de financiamiento de la organización y su dependencia, en ese momento, de una empresa estatal rusa.

La IBA sostiene que su relación contractual con Gazprom terminó hace años. Sin embargo, ProPublica señala que personas cercanas a la organización sostienen que el origen de parte de sus recursos continúa estando vinculado con Rusia.

De Rusia a la familia Trump

La relación entre Kremlev y Donald Trump Jr. tampoco es antigua.

De acuerdo con ProPublica, ambos parecen haberse conocido hace relativamente poco. El portavoz de Trump Jr. sostuvo que se conocieron a través de un amigo común vinculado al mundo de la caza y que compartieron intereses como el boxeo y las actividades al aire libre.

La primera aparición pública relevante de ambos ocurrió en septiembre de 2025, cuando Trump Jr. participó en un panel organizado por la IBA en Estambul. Kremlev compartió escenario con él, el boxeador Manny Pacquiao y Rasheda Ali, hija de Muhammad Ali.

Donald Trump junior. Fuente: The Trump Organization.

Trump Jr. no recibió un pago por esa participación, según su portavoz, y se encontraba en Turquía por otros motivos.

Pero pocos meses después, Kremlev terminó financiando parte de su celebración matrimonial.

El contexto hace que el vínculo tenga una dimensión política que excede una relación personal.

En las semanas previas al matrimonio, Kremlev había acompañado a Putin durante un viaje a China, según medios estatales chinos. Un mes antes, el presidente ruso le había concedido la Orden de la Amistad, una condecoración estatal.

Además, Ucrania mantiene sanciones contra Kremlev debido a sus vínculos con el Kremlin y los servicios de seguridad rusos.

El empresario tampoco es un personaje marginal dentro de la estructura política y económica rusa. ProPublica describe su expansión hacia distintos negocios y sectores vinculados al Estado, incluida la industria de las apuestas deportivas y la operación de la lotería nacional.

Una relación que abre preguntas

El problema que plantea la investigación no es únicamente quién pagó una fiesta.

Trump Jr. es el hijo mayor del actual presidente de Estados Unidos y ha adquirido un peso político propio dentro del movimiento MAGA. Durante el segundo mandato de su padre ha participado activamente en decisiones políticas y en la selección de personas para ocupar cargos en el gobierno.

Por eso, especialistas estadounidenses en contrainteligencia consultados por ProPublica consideran preocupante que un empresario cercano a Putin haya asumido gastos de cientos de miles de dólares para una celebración privada de la familia presidencial.

Frank Montoya Jr., exfuncionario del FBI especializado en contrainteligencia, planteó a ProPublica una pregunta básica: si una persona paga una suma considerable por un beneficio privado, ¿qué espera recibir a cambio?

Holden Triplett, quien fue director de contrainteligencia del Consejo de Seguridad Nacional durante el primer gobierno de Trump y trabajó previamente para el FBI en Moscú, recordó que la construcción de vínculos personales es una herramienta utilizada por los servicios de inteligencia y los gobiernos para obtener acceso.

Eso no significa que exista evidencia de que Kremlev haya solicitado o recibido un favor político a cambio del financiamiento de la celebración. ProPublica tampoco afirma que exista una operación de influencia rusa detrás del matrimonio.

Lo que sí revela la investigación es un vínculo financiero hasta ahora desconocido entre un miembro del círculo cercano a Putin y el hijo del presidente estadounidense.

Y plantea una pregunta que permanece sin respuesta: ¿por qué Kremlev decidió gastar cientos de miles de dólares en una celebración privada de Donald Trump Jr.?

El antecedente de Rusia

La pregunta adquiere mayor relevancia por la historia de Trump Jr. con Rusia.

En junio de 2016, durante la campaña presidencial de su padre, Trump Jr. se reunió en la Torre Trump con la abogada rusa Natalia Veselnitskaya después de recibir una oferta para entregarle información perjudicial sobre Hillary Clinton.

El correo que originó el encuentro señalaba que la información formaba parte de los esfuerzos del gobierno ruso para ayudar a Donald Trump.

La reunión se convirtió posteriormente en uno de los episodios centrales de las investigaciones sobre la posible interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016.

Registro de la fiesta de matrimonio en las Bahamas. Fuente: cuenta en Instagram de Bettina Trump.

El informe del fiscal especial Robert Mueller concluyó que no había evidencia suficiente para establecer que Trump Jr. hubiera cometido un delito. Él ha calificado durante años las investigaciones sobre los vínculos con Rusia como una persecución política.

Una década después, aparece un nuevo vínculo entre Trump Jr. y una figura perteneciente al círculo de poder ruso.

Esta vez no se trata de una reunión durante una campaña electoral, sino de dinero: cientos de miles de dólares destinados a financiar una celebración privada.

Un vínculo que recién comienza

La investigación de ProPublica también muestra que la relación entre Kremlev y Trump Jr. podría tener una proyección mayor.

En enero de 2025, después de la segunda investidura de Donald Trump, Kremlev envió una carta pública al presidente estadounidense en la que pidió que investigara las decisiones del Comité Olímpico Internacional respecto de la IBA, en particular de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Meses después, Trump Jr. apareció en el evento de la organización en Estambul.

Y en julio de este año, la IBA realizó en Miami un evento de boxeo sin guantes en el que participó como anfitrión el controvertido influencer Andrew Tate, quien fue detenido posteriormente por alguaciles estadounidenses fuera del recinto.

En una declaración posterior al encuentro de Estambul, la propia IBA describió la relación entre Kremlev y Trump Jr. como una alianza que no permanecería en el terreno simbólico y anticipó que habría nuevos proyectos conjuntos.

La naturaleza de esos proyectos todavía no está clara.

Tampoco está claro qué esperaba Kremlev al financiar la celebración en las Bahamas.

Lo que sí está documentado es que, mientras Estados Unidos mantiene a Rusia como uno de sus principales adversarios geopolíticos y Donald Trump intenta intervenir en las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, un empresario estrechamente vinculado al Kremlin consiguió un acceso poco habitual al entorno familiar del presidente.

Y lo hizo pagando la fiesta.

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